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El 21 de Octubre del 2011 en el Teatro Manuel Bonilla, el Centro de Estudios de la Mujer –Honduras, (CEM-H) , en el marco del Proyecto “Construyendo discursos y acciones por los derechos de las mujeres” apoyado por el Centro Cooperativo Sueco, dio  inició a la campaña por los Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la Mujer denominada “Quiero en el mundo el lugar que me corresponde”. Entre los actos inaugurales se destacan:

Enlace:  QUIERO EN EL MUNDO EL LUGAR QUE ME CORRESPONDE
www.13colores.blogspot.com
www.malayerbas.blogspot.com

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  • Una conferencia de prensa dirigida por miembras del CEM-H junto a mujeres representantes de comunidades indígenas, lencas,  para dar a conocer el posicionamiento colectivo sobre la realidad de las mujeres en este contexto y la exposición de los objetivos de la campaña, qué es lo que la campaña pretende, el tono de la campaña, sus características y sus productos.      (ver presentación)
  • Una actividad política cultural Concierto "Quiero en el Mundo el Lugar que me Corresponde" Todos los Derechos para Todas. Un ensamble de mujeres artistas contra el militarismo en Honduras, en cuyo repertorio se incluye una propuesta producida colectivamente por SEREMEI mujeres en la música, que integra las voces de  mujeres de los diferentes pueblos originarios de Honduras, que en sus propios idiomas miskito, pech, tawahka, maya chortìs,  garífuna y tolupan expresan el sentir colectivo nombre de esta campaña: Quiero en el mundo el lugar que me corresponde. (Escuchar tema musical)
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POSICIONAMIENTO

TODOS LOS DERECHOS PARA TODAS 

 El centro de Estudios de la Mujer Honduras:

 En el marco del lanzamiento de la Campaña por los Derechos Económicos, Sociales y Culturales  “Quiero en el mundo el lugar que me corresponde”. Todos los derechos para todas”, manifestamos lo siguiente:

 Los Derechos Económicos, Sociales y Culturales comprenden aspectos  básicos para la dignidad humana,  como la alimentación, la salud, la vivienda, el trabajo, la educación,  el agua,  el derecho a participar en la vida cultural del país, y el  derecho de los pueblos originarios y de minorías a tener su propia vida cultural, a profesar y practicar su propia religión y a emplear su propio idioma.

Las organizaciones de mujeres y feministas hemos venido exigiendo que se respeten los derechos económicos, sociales y culturales en el país, siendo los derechos humanos inalienables, indivisibles e interdependiente no se puede tener una mirada fragmentada de los mismos; el incumplimiento de unos derechos lesiona la totalidad de los derechos;  sin acceso al agua no hay salud,  ni calidad de vida con represión y militarización.

En Honduras se vio claramente  reflejado tras el golpe de Estado el incremento de las violaciones y abusos contra las mujeres por parte de las fuerzas policiales y militares,  que fueron documentados  y  registrados en el informe presentado por la Plataforma de Feministas en Resistencia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos, OEA; agresiones físicas, violaciones sexuales, detenciones ilegales, ataques masivos con armas tóxicas que provocaron muertes de mujeres y niños/as, sin que hasta el momento  se hayan sometido a la justicia los responsables.

En el país el gasto militar se incrementó dos veces y media en el último quinquenio, de 63 millones de dólares en el 2005 a 160 millones en 2010,  al mismo tiempo  que aumentó  sostenidamente el número de femicidios  que alcanzan el nivel de epidemia considerado por  la OPS/OMS, con una tasa de incidencia superior al 10 por cien mil mujeres.  En los primeros siete meses del  2011 sumaban 210 los casos de femicidios, el 81% ejecutados con arma de fuego,  y en un 70% sin resolver, se mantienen en completa impunidad.

 En condiciones de discriminación y desigualdad histórica, las mujeres con su trabajo sostienen la economía de este país, representando su aporte más de la mitad del trabajo social total, pagado y no pagado. En el 95% de los hogares son las mujeres las que se hacen cargo del trabajo doméstico y del cuidado de la familia,  y también son las mujeres las que aportan mayor cantidad de horas de trabajo voluntario en las comunidades. Especialmente entre las más pobres,  mayor es la  carga de trabajo.

Mientras el número de hogares de jefatura femenina   aumentó  de 26% en el 2001 a 32% en el 2010, el  ingreso promedio de los hogares dirigidos por mujeres se ubica  en  10 puntos porcentuales  más bajo que el de los hogares  dirigidos por hombres.

La tasa de desempleo femenino se  duplicó  en los últimos años, en contraste con un leve descenso en el  desempleo masculino. Las mujeres siguen siendo el grueso del sector laboral  informal, donde se les priva de todos los beneficios sociales y se les expone continuamente a riesgos por las condiciones de inseguridad en las que trabajan. Con la aprobación de la ley de Empleo Temporal promovida por el régimen se ha recrudecido el empeoramiento de la situación laboral de las mujeres, siendo esto un retroceso en sus derechos económicos y sociales, ya que se retacea el acceso a los servicios sociales y las licencias por maternidad, entre otros derechos específicos de las mujeres.

La desigualdad en el acceso a la tierra que afecta a toda la población campesina y de pueblos originarios rurales, es más crítica para las mujeres por la desventaja histórica  con relación a los hombres en el acceso a la tierra. De 1487 títulos de propiedad independiente emitidos en 2010 por la institución de gobierno, únicamente un tercio fueron dirigidos a mujeres. Y de los títulos de propiedad agraria (colectiva) solo el 28.4% (150) corresponden a mujeres, y el 71.6% (528) a hombres.

 En la situación post golpe de estado, el alto grado de violencia y amenazas de los terratenientes y empresarios contra  comunidades campesina como Rigores y otras en el Bajo Aguán,  Zacate Grande, y comunidades garífunas y lencas,   restringe aún más el acceso de las mujeres a la tierra y la vivienda. Se impone el  atropello y la destrucción de viviendas, escuelas, iglesias, de la vida cotidiana y la organización social completa  de  comunidades, el asesinato, las amenazas y la persecución de las personas, mediante el uso de  la fuerza en acciones de guerra protagonizadas  por efectivos  fuertemente armados. La lógica de la guerra y la violencia prevalece sobre la construcción de la paz, la reconciliación  y el respeto a los derechos humanos de las mujeres y las poblaciones.

En materia de salud, el grave  incremento reciente de  muertes maternas en los más importantes hospitales del  país, por causas aún no explicadas  claramente por las autoridades competentes, y los retrocesos sufridos en materia de derechos sexuales y reproductivos a partir del golpe de estado, muestran el deterioro en el alcance de este derecho fundamental.  No se han podido revertir  la prohibición de las Píldoras de Anticoncepción de Emergencia, PAE,  ni el recorte realizado por el régimen al segundo Plan de Igualdad y Equidad de Género  II PIEGH en materia de derechos sexuales y reproductivos y educación sexual universal, producto de las escala fundamentalista en el país que imponen reglas para controlar  los cuerpos y las vidas de las mujeres.

 Esos mismos grupos fundamentalistas son los que han frenado sistemáticamente la ratificación por parte del Estado de Honduras del Protocolo Facultativo de la Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra las Mujeres, CEDAW por sus siglas en inglés,  que se aplica en casos de denuncias al estado por violaciones a los derechos humanos de las mujeres.

 Sin embargo se han aprobado en el Congreso Nacional con toda celeridad,  un conjunto de proyectos de inversión que despojan a los pueblos indígenas y negros de sus  territorios, afectando  los ríos, bosques, minerales y biodiversidad, para ser entregados a la explotación de  empresas transnacionales  asociadas a nacionales; depredando los recursos naturales del país para las generaciones futuras, así  como en el pasado colonial vaciaron las  minas de plata y oro sin que ninguna prosperidad duradera beneficiara a la población hondureña, y mucho menos a las mujeres.

 Tal es el caso de las represas patuca I, II, y III y los 74 proyectos de represas hidroeléctricas en otros puntos del país, eólica, mineras y otras. Sumando a esto la legislación para la creación de las ciudades modelos,  y los mega proyectos turísticos de la Bahía de Tela, en una clara violación al convenio 169 de la O.I.T. y a la declaración universal de los derechos de los pueblos indígenas y otros instrumentos internacionales. Intervenciones  que agravan  los riesgos ambientales  y los efectos del cambio climático,  en que Honduras se ubica en un alto nivel de riesgo, augurando la intensificación de las catástrofes cíclicas que recaen en  grandes sufrimientos y trabajos para las mujeres afectadas  y sus familias,  en su enorme mayoría viviendo en la pobreza.


Responsabilizamos al gobierno de Honduras por  la impunidad  ante las constantes violaciones  a los derechos humanos de las mujeres.

 

 

QUEREMOS  EN EL MUNDO EL LUGAR  QUE NOS CORRESPONDE

LIBRE DE VIOLENCIA Y GUERRA.

MI CUERPO NO ES UN CAMPO DE BATALLA

ALTO A LA MILITARIZACIÓN, NO A LA GUERRA


Actualizado ( Lunes, 14 de Noviembre de 2011 11:51 )