]9 DE MAYO 2018, LA PAZ, LA PAZ, HONDURAS

Nosotras, mujeres indígenas, garífunas y campesinas de distintas experiencias, territorios e historias reunidas los días 8 y 9 de mayo para pensar, reflexionar, debatir, inventar y crear nombrando a nuestras ancestras, reuniendo voluntades, compromisos e identificación desde y con la propuesta feminista.

Como mujeres portadoras de la sabiduría milenaria heredada de nuestros antepasados, fuerza que nos ha enseñado a pensar que queremos una forma de vida con respeto para las mujeres y valor a nuestro pensamiento y a nuestros pueblos, declaramos:

Que el patriarcado mortal utiliza la violencia sexual, el acoso sexual, la trata, la violencia doméstica e intrafamiliar y el último eslabón de las violencias contra las mujeres que es el femicidio, como una forma de disciplinamiento de las mujeres para mantener la opresión sobre nuestros cuerpos y negarnos el derechos a la libre circulación, a la protesta, a vestirnos libremente, a decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas sin que se nos culpabilice por la violencia recibida por parte de los hombres.

Este exterminio patriarcal contra las mujeres se ve reflejado en las violencias que enfrentamos. En los últimos 9 años fueron asesinadas 4,355 mujeres; en el 2017 de 389 crímenes sólo 4 obtuvieron sentencia condenatoria como femicidios; la violencia doméstica es la segunda causa de denuncia, sólo en el 2017 se reportan 19,196 casos a nivel nacional. De igual forma, en el ámbito nacional en el año 2017, se reportan 1047 casos por delitos sexuales contra mujeres y niñas ingresados en el Poder Judicial. La mayoría de las muertes violentas de mujeres no han sido investigadas, lo cual demuestra que la impunidad en Honduras persiste en los delitos contra las mujeres y lo mismo sucede con nuestras hermanas de Guatemala y El Salvador.

Por otro lado, el modelo extractivista ha generado la resistencia de nuestros pueblos y comunidades, donde nosotras que somos las más afectadas, luchamos por la defensa de los bienes comunes, el respeto a la soberanía territorial y alimentaria y la protección de todo lo que significa la continuidad de la vida de los seres humanos y del planeta. La resistencia que estamos realizando en los territorios como mujeres lideresas campesinas, indígenas y garífunas se ve reprimida por los miembros del ejército y la policía nacional mediante el uso excesivo de la fuerza y la sistemática violación a nuestros derechos humanos, traducidas en violencia física, violencia sexual, criminalización y muertes violentas.

Prueba de ello es que resaltan en nuestro país muchos indicadores de amenazas y criminalización a las luchas sociales, especialmente en el caso de las defensoras de los bienes comunes, la tierra, así como a lideresas y organizaciones feministas que en su lucha por el esclarecimiento de los crímenes contra defensoras y el acompañamiento de casos de violencia contra las mujeres han sido demandadas y querelladas; las prácticas represivas contra mujeres y hombres que denuncian los impactos de los megaproyectos en Honduras y en la región, especialmente los desalojos violentos y el despojo de territorios a miles de familias; lo anterior sumado a la remilitarización del país que ha incrementado en un 64% el presupuesto de Defensa y Seguridad en los últimos tres años, dejando desprotegida a las mujeres en la salud, la educación, la soberanía alimentaria, acceso a la tierra, tecnología, crédito y las acciones para prevenir, proteger sancionar las violencias contra las mujeres. En vez de avances en nuestro país se ha fortalecido la corrupción, el narcotráfico, las actividades ilícitas y la fragilidad del Estado de derecho.
Ante esta situación, exigimos al Estado de Honduras respete el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y camine hacia la eliminación de permisos para la implantación de los mega proyectos extractivos que fueron obtenidos de manera ilegal e ilegítima y respaldamos el proyecto de Ley Berta Cáceres presentado por la Diputada Marcela Zúniga hija de Berta Cáceres.

Estamos claras que la violencia estructural, económica, física sexual, el femicdiios, la violencia simbólica, la negación de derechos, la impunidad, la descalificación de saberes ancestrales limitan la libertad y la autonomía de las mujeres en todas las dimensiones.

Estos dos días de encuentro han sido un espacio amoroso, desde una perspectiva holística, visualizándonos como seres completas para reconocer y validar nuestras capacidades creadoras, hacedoras de historia, constructoras de ciudadanía, sanadoras de cuerpos, mentes y espíritus para reconocer nuestras sexualidades.

Hemos realizado un balance y nos vamos conscientes de los grandes retos que aún nos quedan, por lo cual necesitamos fortalecernos, consolidar nuestras redes y organizaciones, reconocer la autoridad de nosotras y las otras, tomar consciencia de que solas no podemos enfrentar las murallas del patriarcado que pretenden contener nuestras capacidades, nuestros derechos y aspiraciones.

Hemos renovado nuestro pacto para continuar en la lucha por la vida, por el buen vivir, en todos los espacios, en la casa, en la comunidad, los centros educativos, el trabajo. Nos comprometemos a repensar y recrear el mundo y romper el patriarcado amurallado que nos quiere tener sin libertad.

Finalmente, nos declaramos en campaña permanente contra el acoso sexual, la violencia sexual, la trata de mujeres, el femicidio, el trabajo en condiciones indignas, contra los desalojos de nuestros territorios y contra la criminalización como defensoras.

Nuestras demandas al Estado de Honduras

1. Se discuta en el Congreso Nacional la Ley de Reforma Agraria con Equidad de Género (esto ante la falta de acceso a la tierra por parte de las mujeres campesinas).
2. Se ratifique el Protocolo Facultativo de la CEDAW.
3. Se considere inadmisible la iniciativa que presente el diputado nacionalista Edgardo Menéndez en contra de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar, y Erradicar la Violencia contra las Mujeres Belen Do al pretender reformar la Ley en contra de la Violencia Doméstica a favor de los hombres agresores.
4. Declarar sin lugar los expedientes de las 1,700 mujeres criminalizadas por el tema de la lucha de la tierra y territorios.
5. Que se respeten los títulos ancestrales comunitarios indígenas porque los alcaldes los están irrespetando.
6. Que se cumpla con el programa de CREDIMUJER.
7. Que se aprueben los proyectos de ley presentados en el Congreso Nacional como: ley de educación integral para la sexualidad, ley en contra del acoso político hacia las mujeres, ley de trabajo doméstico considerando las propuestas de la RTD y otras que favorecen los derechos de las mujeres que han sido engavetadas.
8. Que se asignen recursos etiquetados que beneficie el acceso a la justicia para las mujeres como la ampliación de cobertura de las Unidades de Investigación de Femicidios, Juzgados Especializados en Violencia Domèstica. Las mujeres demandamos un presupuesto público que nos incluya.
9. Desmilitarización de los territorios.
10. Protección integral para las defensoras de DDHH, derechos de las mujeres, tierra, territorio y para las mujeres y niñas sobrevivientes de violencia doméstica, intrafamiliar, sexual y trata.
11. Respeto al derecho a decidir sobre nuestros y nuestras vidas.
12. El respeto al 5% de la transferencia municipal que por ley debe ser dirigido a programas y proyectos para las mujeres.

La Paz, La Paz, 9 de mayo de 2018

Redes de Mujeres Mariposas Libres, Redes de Mujeres contra la Violencia de La Esperanza, Marcala, Santa María, Intibucá, CODIMCA, mujeres del pueblo Tolupàn, mujeres del pueblo Lenca, MILPAH, MASS, Vìa Campesina, CEM-H, mujeres de la CNTC, Plataforma 25 de Noviembre, Red Nacional de Defensoras de DDHH de Honduras, Red Departamental de Defensoras de DDHH de La Paz, mujeres de la UTC, JASS, Mesoamericanas en Resistencia Honduras y compañeras de AGIMS Guatemala y Vía Campesina Nicaragua

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